Judith Butler, la ley de identidad de género y los baños mixtos

Leo que en el Congreso de Argentina se comenzó a tratar una ley de identidad de género. Está bien. Que así sea.

Es lo que viene pidiendo hace tiempo la comunidad de travestis y transexuales para disminuir, aunque sea un poquito, la violencia que reciben desde todos lados, día tras día.

Varón

Agarro mi DNI. El campo “sexo” es el cuarto en orden de importancia, detrás de “apellido”, “nombres” y “clase” (a.k.a. “año de nacimiento”). Más abajo figura el número de documento y la nacionalidad.

Agarro una tarjeta migratoria. “Sexo” vuelve a figurar antes que “nacionalidad” y “país de residencia”, al fin de cuentas lo más importante para una tarjeta migratoria.

Le pregunto a Mariana qué problema tienen los muchachos del registro civil y los de Migraciones con las partes pudendas de uno. Después de todo, “sexo” no aporta nada mejor, a efectos de la identificación de una persona, que una foto actualizada y una buena huella digital, elementos que no faltan en toda cédula.

Lo pienso una y otra vez y llego a la conclusión de que, efectivamente, el campo “sexo” lo incluyen solamente para molestar a los transexuales.

Sigo hablando con Mariana. En un momento, ella desconfía de nuestra supuesta agudeza y dice que alguna utilidad tiene la distinción. Dice que puede ser útil, por ejemplo, para estudios demográficos. Dice además que, paradójicamente, es un dato imprescindible para medir la violencia de género. Dejar de utilizar el dato “sexo” podría invisibilizar la violencia que existe y que seguirá existiendo, al impedir cruzar esa información con otros indicadores como salario, acceso a la educación, pobreza, etc.

Le creo, pero le pregunto, si es así, por qué no figura en el documento un campo como “raza” o “etnia”, el cual también arrojaría datos decididamente útiles para un sociólogo. ¿Es por lo difícil de establecer la raza de una persona? ¿O acaso porque tiene un olorcito a nazi consignarlo? Y si es así, ¿por qué no tendría el mismo olorcito el “Varón” o “Mujer” de mi DNI? Y además, si estamos hablando de datos demográficos y de estudios sociales, ¿qué mejor herramienta para preguntar “¿tenés chota?”, sin comprometer a nadie y de forma anónima, que un censo? Y, en todo caso, ¿qué mejor que reformular la pregunta y dejarla abierta a lo que la persona desee responder? Después de todo, muchos transexuales y no transexuales seríamos más felices si no nos obligaran a decidirnos.

Qué digo decidirnos. Decidirnos es lo que no podemos hacer ahora y es por lo que están peleando allá en el Congreso. En caso de lograrlo, será una victoria, claro. Pero seguirá siendo poco.

¿Por qué una persona a quien no le interesa cumplir con los rituales de género que le fueron asignados, una persona que se mire por donde se la mire (sí, ahí abajo también) no concuerda con las categorías históricamente construidas de “hombre” y “mujer”, debería decidirse por ser alguna de esas dos cosas?

Vuelvo a la charla con Mariana. Me dice que la determinación del sexo puede ser importante para uso médico y para estudios epidemiológicos. Concuerdo. Pero con una salvedad. Los médicos cruzan todos los días el límite del dato útil para ejercer violencia y actuar como disciplinadores. Sólo un ejemplo: hoy en día, si quiero donar sangre en Uruguay, debo responder si tengo relaciones homosexuales, dato completamente irrelevante (y vil) cuando todas las donaciones recibidas se analizan más tarde en laboratorio.

En definitiva: no tengo ningún problema en hablarle de mi chota a mi médico, pero siempre y cuando él utilice este dato únicamente para curarme.

Baño público mixto

Por último, la charla con Mariana avanza al terreno cotidiano. ¿Cómo sería la vida de todos los días sin la obligación de ser hombre o mujer? De repente, se me aparece un caso boludo pero que pinta problemático, como el de los baños públicos. ¿No sería incómodo estar en un mismo baño con alguien del otro sexo? Lo primero que me viene a la cabeza es la fantasía de que aumentarían salvajemente las tasas de promiscuidad y de violaciones. ¿Acaso los locos borrachos no se lanzarían a manosear mujeres? ¿Acaso uno mismo no se sentiría tentado al ver una perra voluptuosa inclinada frente el espejo, maquillándose? La verdad es que no sé. Sí sé (de repente me encuentro contestándome a mí mismo) que los gabinetes higiénicos son individuales y que en los mingitorios rara vez uno llega a ver la chota de un vecino. Sí sé que, en situaciones sociales normales, ningún vivillo osa siquiera mirarle el culo a una mina que tiene al lado. En cualquier caso, la incomodidad y las fantasías se acabarían, supongo, tan pronto como nos acostumbrásemos a compartir el espacio. E intuyo que descubriríamos que no hay nada sexy en los ruidos de pedos y chorros de pis de la vecina.*

Judith Butler

Judith Butler escribió largo y tendido sobre la violencia de las construcciones sociales históricas de sexo y género. Nos contó (y le agradezco por haberlo hecho) cómo estas construcciones sociales ejercen presión sobre el desarrollo pulsional y hasta físico de las personas. Sobre cosas tan escalofriantemente básicas como lo que nos gusta, la imagen que tenemos de nosotros mismos y del mundo, la forma de caminar o cuánta fuerza tenemos.

Una vez un amigo argumentó que no es bueno borrar distinciones tan básicas como la de género, dado que nos ayudan a ordenar el mundo. Decía que si dejáramos de pensar en hombres y mujeres, habría un empobrecimiento de significados. Probablemente mi amigo tenía razón. Creo que en este caso la solución no va por el lado de eliminar distinciones ni de promover la uniformidad (y esto lo digo a pesar del afán destructivo que me agarra cada vez que veo una revista Hombre o Cosmopolitan, cada vez que veo a una mujer maquillándose en el ómnibus). Mejor es actuar, como Judith, para revolucionar los géneros con una explosión de significados nuevos. Mejor es ser sujetos “con género”, que tomamos parte activa en la conformación de nuestra identidad.

Cuando eso pase, cuando lo queer no sea la excepción sino la regla, no va a tener demasiado sentido que los del registro civil sigan fabricando las libretas con el campo “sexo”.

* Mariana me pide que aclare que ella también está radicalmente a favor de los baños mixtos. 

9 pensamientos en “Judith Butler, la ley de identidad de género y los baños mixtos

  1. Bueno…. por dónde empezar… Casi que haría un post de respuesta!!! Es más lo voy a hacer…

    Es decir este comentario es muy al pedo….

    Pero en sintesis tiene mucho sentido que aparezca el sexo en el DNI. Y no sólo para mí, también para los travestis. Al fin y al cabo ellos pelearon para poder tener el DNI femenino. Tiene tanta importancia que ellos pelearon por eso.

    A parte (y de nuevo terriblemente en síntesis) a uno no le da igual si habla con un hombre o una mujer. Digamos si uno se cruza con alguien, primero distingue si ese alguien es o no humano. Una vez hecha esa distinción se distingue si es hombre o mujer.

    Uno no se relaciona igual con un hombre o con una mujer. Aún cuando sea un amigo y una amiga uno no reacciona igual. Es un dato esencial y no sólo para el sociólogo, para todos!!!

    Lo de los baños compartidos me parece cualquiera. En el baño uno o es hombre o es mujer. De eso se trata, las minas no quieren que los hombres vean sus metamorfosis y los hombres no queremos que vean nuestros penes en su estado de 4 de la tarde meando, si los ven por lo menos que sea a las 10 de la noche en su gloria!

    Ahora que le pregunten a uno si tiene relaciones homosexuales para donar sangre… no me parece nada bien… salvo que los indices muestren que realmente la incidencia de enfermedades de transmisión sanguina sean tanto mayores en los pacientes homosexuales. Pero es un gran salvo que no conozco si es o no es así.

    Por lo pronto saludos!!!!!

  2. Bueno, voy por partes también.

    Lo primero, ¡es obvio que tiene mucha importancia para la comunidad trans poder cambiar el sexo del DNI! Cómo no va a ser así, si tener un sexo incongruente con su apariencia física les cuesta sangre. Por eso, me parece que cuando lo logren, será una victoria. Pero lo que digo es que será una victoria intermedia en un camino mucho más largo hacia la diversificación de las identidades de género.

    Una lucha que ellos mismos van a tener que librar políticamente, pero también hacia adentro de sí mismos, para no verse atrapados en la representación social dicotómica de los géneros que es, al final de cuentas, lo que los oprime.

    En este sentido, la ley de identidad de género tiene muchas semejanzas con la del matrimonio gay. Es decir, se trata de una victoria intermedia, una victoria que socava, que corroe de a poco la idea tradicional de matrimonio. La victoria final, en este caso también, será eliminar el matrimonio.

    Otra cosa:

    Yo no digo que da igual hablar con un hombre que con una mujer. Justamente estoy diciendo que no nos da igual, y que deberíamos luchar para que sí nos dé igual. (Por supuesto, no es algo que se da de hoy a mañana, es algo que puede demandar varias generaciones)

    ¿Por qué lo propongo? Porque estoy convencido de que la representación social dicotómica de los géneros es algo socialmente construido. Además, es opresivo.

    Claro que hay un punto en el que, si sos esencialista, no nos vamos a poner de acuerdo. Es la típica discusión de natura o nurtura (hereditario o adquirido, natural o social).

    Lo cierto es que hace tiempo que, si hablamos de orientación sexual y de género, no podemos hacernos los bobos y negar el disciplinamiento que existe desde el babero rosado (que la bebita no elige), pasando por los juguetes infantiles y las cargadas de la escuela (que los trolitos no eligen), hasta llegar a la doble moral de la adultez, sólo por poner unos pocos ejemplos.

    Saludos!

  3. Je seguimos por acá y por allá también!

    Yo espero que no lleguemos al punto en que nos de igual.

    Imaginate que te de igual cojerte a un hombre que a una mina. Imaginate que te de igual tener una charla con tu papá que con tu mamá. Pegarle a tu hermano que a tu hermana, etc.

    O sea no… sue now de igual es borrar diferencias escenciales. Realmente espero que ese día no llegué nunca.

    Y sí yo creo que la construcción de genero no es cultural es natural. Hay cosa que a las nenas no se les enseña y a los nenes tampoco y sin embargo así las hacen. Y si uno nace hombre es hombre. Dicen: "lo que pasa es que yo nací en un cuerpo equivocado"… pero lo que pasa es que ese "yo" está equivocado, no el cuerpo.

    Realmente pensas que hay que alterar el cuerpo y no la mente? Acaso la mente no puede enfermar también? Imagina que yo me crea pájaro, y salto del piso 15… es que mi mente de pájaro nació en el cuerpo equivocado? Y erronamente la gravedad hace que mate? La gravedad se equivocó?

    Por último y quizás más importante. Si te queres ser vestir de mujer. Si te agregas pechos. Si te sacas todo. Hacelo. Ese no es el punto. Lo que me jode es que quieran hacerlo y ocultarlo a la vez. Si sos una travesti no sos una mujer. Sos un travesti. Por lo menos aceptalo. Por que no decir yo nací homrbe y quiero pechos pero no ser mujer, simplemente quiero pechos. Eso si pueden lograr. Ahora ser mujer. Por más cirugía que sea hagan o maquillaje que se pongan… es igual de imposible que, que yo sea pájaro.

    Saludos!!!

  4. Martín: Hay muchas corrientes del feminismo, y no hay un acuerdo unánime entre ellas sobre qué objetivos debe perseguir la lucha política. Es más, muchas feministas no han querido saber nada con los movimientos trans durante décadas, y es recién en los últimos años que se dio un acercamiento entre algunas feministas y estos. Y si se dio este acercamiento es porque están convencidas, igual que yo, de que ambos colectivos están en la misma lucha, que es contra el heterosexismo falocéntrico (es decir, contra la división binaria en hombre y mujeres, con la chota como principio organizador).

    A ver si nos entendemos. Ellas no niegan que "a uno le cambia un montón si cuando conoce a otra persona esta persona es hombre o es mujer". Ellas no niegan las diferencias sociales y psicológicas entre hombre y mujeres. Ellas no niegan a Freud ni al psicoanálisis. Es más, ellas creen que lo que Freud observa, efectivamente se da. Lo que afirman ellas es que las diferencias sociales y psicológicas se dan gracias a la determinación social y a la presión cultural, la cual opera, oh casualidad, relegando siempre a la mujer.

    Cuando los hombres nos quejamos de que "las mujeres son unas arpías; son más mentirosas; se aprovechan de que son más débiles; son mañosas y sacan ventajas", no estamos más que confirmando este lugar en el que las mujeres quedaron relegadas y desde el cual (porque no son estúpidas) se las arreglan como pueden.

    Las travestis pueden probar dos cosas bien diferentes, según desde qué perspectiva se mire el asunto.
    a) Que hay gente enferma. (es decir, hay dos géneros, y lo que cae en el medio son gente con algún trastorno, que no logró definirse)
    b) Que hay categorías de género opresivas. (es decir, hay un arco inmenso de identidades de género posibles, y las personas trans, en sus diferentes presentaciones, no hacen más que dar cuenta de esa realidad acallada)

    El factor determinante en este caso, creo yo, es el mismo que en la homosexualidad. Se trata de una supuesta patología (remember "fetichismo trasvestista" de DSM IV) que no genera sufrimiento per se y, en cambio, su única fuente de sufrimiento es la violencia ajena.

    Por último, con respecto a tu último párrafo, los travestis no se disfrazan ni se maquillan más de lo que nosotros nos disfrazamos de hombres. Todos nos disfrazamos, tomando como referencia una identidad que siempre es imaginaria (psicoanálisis puro).
    En el caso de que esta ley traiga como único inconveniente el hecho de angustiar a los paranoicos que andan pidiendo documentos a las chicas con las que salen, va a ser, creo yo, una buena ley.

    Por último (ahora sí), para matizar, hay algo en lo que sí estoy muy de acuerdo con vos. Algo que para vos es central, y para mí también. Vos decís: "Si sos una travesti no sos una mujer. Sos un travesti. Por lo menos aceptalo." Estoy completamente de acuerdo. Creo que gran parte de la liberación trans pasa por aceptar su condición trans, su condición de identidad intermedia, de identidad que no cabe en las categorías históricamente construidas. Muchas travestis sobreactúan la misma representación binaria de los hetero, y es por esto que se mutilan (pensá en lo terribles que pueden llegar a ser las operaciones de "cambio de sexo", en las que muchas veces pierden la zona erógena) o toman químicos (hormonas y otras cosas) que les hacen un daño enorme.

    Bueno, saludos!

  5. Yo entiendo que exista una diferencia, y que no sea -sólo- cultural; sino natural , y así sucesivamente. Pero uno no anda por la vida pidiendo DNIs para ver si se comporta como si estuviera ante una mujer, un trans o un hombre (o… ). Ni para pegarle a alguien, ni para hablarle, ni para cojerla (o dejarse cojer). No sería ético.

    Y éso es opresión?

    Decir que es todo igual es adherir a la premisa fundante de la estructura socioeconómica fragmentaria en la que vivimos. Decir que no, es caer en la misma trampa. Esquizomundo.

    Medieval. Patético.

    Muy bueno el blog. saludossssss

  6. Estimado Cofee, no entendí nada de tu comentario, aunque de todas formas te agradezco el saludo y te cuento que me di una vueltita por tu blog Continuum (para ver si entendía algo) y la pasé bien un lindo rato.

  7. Me alegra mucho tu comentario, Jorge. Es el típico blog catártico. Lo hice hace mucho y subí un protopoema. Un buen día acordé de que tenía un blog y subí otros textos viejos, y después lo de Bateson. En otra época me hubiera dado vergüenza. Ahora me importa un cuerno. Acepto tu comentario como un regalo.

    Lo que quise decir antes, es que entiendo que según una parte del planteo de Tangonauta, lo que está en el orden de las esencias está en el orden de lo que dice -o debe decir- un DNI. Y la argumentación que sostiene esto es que no da igual saber que estamos ante un hombre, una mujer o un trans.

    Si mi interpretación es correcta, entiendo éso como opresivo.

    Pero no estoy juzgando a Tangonauta. Sin ánimos de trollear, me interesa el debate.

    Con lo del esquizomundo quise decir que la incongruencia de la que habla Tangonauta (a la que no quiero dejar de decir, refiere posteriormente como una "equivocación del yo"), ese hiato institucional al que adherís de que no existe formalmente una categoría "trans" en el campo "sexo" de nuestros DNI, está -y tal vez me equivoque- íntimamente relacionada con la estructura marcadamente esquizoide que es, muy sintéticamente hablando, la que gobierna … el mundo!

  8. Ah, qué bien, ahora entiendo y me parece bueno lo que decís. Yo coincido con vos en que la opresión está anclada en la diferenciación de los roles sexuales. Porque cuando Tangonauta y muchos otros dicen "no da igual saber que estamos ante un hombre, una mujer o un trans", no sólo están diciendo que van a tener ese dato en cuenta por la razón que sea, sino que además están diciendo que, cuando uno es hombre, mujer o trans, hay determinadas conductas que se esperan de su rol. Qué pasa socialmente cuando no se cumple ese rol, está muy claro. En Argentina la segunda causa de muerte de los trans es el asesinato.

    Además, quisiera agregar que a veces se subestima el nivel de violencia que hay en establecer diferencias sutiles como que las mujeres son, por ejemplo, más intuitivas u ordenadas. Este tipo de afirmaciones, superficialmente halagadoras, en verdad encubren que las mujeres no están igualmente habilitadas que los hombres en nuestra sociedad para ejercer el pensamiento racional o la toma de decisiones (las personas ordenadas son inmejorables secretarias, ¿o no?)

    En cuanto a la estructura esquizoide, tu comentario me hizo acordar a esa idea clásica de la mujer como misterio o cosa insondable, incluso para el psicoanálisis. En verdad, culturalmente todo lo que no es hombre es algo misterioso, potencialmente peligroso…

    Pero no sé si agarramos para el mismo lado.

    O quizás tenés que hacer un post sobre el esquizomundo 🙂

    Saludos!

  9. Entré para leer el artículo del Comunismo Cultural y me colgué tanto que terminé leyendo hasta acá, comentarios incluidos. Que buen blog Jorge! que placer "tenerlo" poder entrar un domingo y quedarse horas leyendo y pensando. La cabeza me queda un poco cuadriculada, lo confieso, pero me encanta. Sólo creo que hoy me di una sobredosis. Y perdón por el comentario tan frívolo que estoy dejando pero entre tantos temas tan densos, comentar hoy, no puedo. No me dá. Sólo te dejo un apunte choto: sería bueno, cuando existan los baños mixtos, que las mujeres iconitos, también tengan dos piernas como los varones.

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