Anotaciones futbolísticas

gloria

El 23 de febrero de 1992 se jugó la primera fecha del torneo clausura de la temporada 1991/1992 del campeonato de primera división de fútbol de Argentina.

Esa fecha hubo 26 goles, 1208 puntos morales y 6 expulsados. El mejor partido fue Newell’s 2 – Quilmes 0, con 134 puntos morales. El peor, Ferro 2 – Belgrano 1, con 110 puntos morales.

La primera fecha del torneo clausura de la temporada 1991/1992 del campeonato de primera división de fútbol de Argentina fue solamente la primera de aproximadamente 300 fechas que reseñé y analicé minuciosamente en base a un sistema personal que llamé “Anotaciones futbolísticas”. Las anotaciones empezaron en la hoja 14 de un cuaderno Gloria de 48 hojas que un tiempo antes, el 25 de junio de 1991, había comenzado siendo el “Diario íntimo de Jorge Leonel Gemetto”, con el subtítulo: “Este cuaderno sólo puede ser visto por Jorge”. El diario íntimo duró exactamente un día. Las anotaciones, casi 10 años.

Lo que hay en aquel cuaderno Gloria después del diario íntimo de la primera hoja y antes del comienzo de las anotaciones en la hoja 14, es lo que hoy puede leerse como una muestra representativa de mi vida a los 9 años: ensayos sucesivos (y obsesivos) de una firma, pruebas de estrategias de ta-te-ti, retratos de Bart Simpson, frases escritas en códigos pictográficos, pruebas de caligrafía en base a abecedarios, muñecos dibujados a partir de números, cuentas de dividir, una carta nunca enviada a mi papá cuando se fue de viaje a Inglaterra en la que le digo todo lo que lo quiero, dibujos de autos, un autorretrato, el dibujo de un changuito de compras, crucigramas con palabras repetidas al infinito, un homenaje a Rubén Polillita Da Silva y a J.J. Borrelli, la lista de invitados a mi cumpleaños número 10, dibujos a birome (varios de ellos, luego tachados) de mujeres en corpiño, tanga y zapatos de taco, la suma de todas las figuritas de mi colección cuyo total resultó ser 1.683, y una desagregación de la colección de entradas a boliches de donde resulta que el boliche con más entradas era Shogun, seguido por Soul Train.

En la mitad inferior de la cara anterior de la hoja 14 aparecen las anotaciones de la primera fecha del torneo clausura de la temporada 1991/1992 del campeonato de primera división de fútbol de Argentina. Ocupan exactamente media página y, en comparación con los elementos previos del cuaderno, no desentonan ni por su tema ni por su ejecución. Dos columnas, cinco partidos por columna, y un renglón final para los promedios generales de la fecha.

Pero a partir de la página 14, el cuaderno prescinde de cualquier otro elemento que no sean las anotaciones futbolísticas. Cada fecha incluía el resultado de los partidos, la suma total de goles y expulsados, y otro detalle que fue desde el comienzo el que le dio el sentido principal a las anotaciones: los puntos morales. Los puntos morales de un equipo eran la suma de las calificaciones numéricas que los periodistas de Clarín les daban a los 11 jugadores. De esa suma y de la comparación con la suma del equipo rival, se derivaba qué equipo había jugado mejor. El total de puntos morales de los dos equipos se sumaba para obtener la cifra de puntos morales del partido, lo cual daba una idea de cuán bueno o malo había sido el espectáculo. También se sumaban los puntos morales de todos los partidos de una fecha, para llegar a una aproximación de qué tan buena había sido la fecha. Al término del torneo, se sumaban los puntos morales de todos los equipos en todas las fechas para saber quién había sido el campeón moral. Y una vez que se acumulaban 10 torneos, los puntos morales se combinaban en una tabla histórica que establecía, entre otras cosas, una clasificación histórica de los equipos y una comparación histórica de torneos en base a la suma total de los puntos morales de cada uno de ellos.

A principios de 1994 se terminó el cuaderno y empecé otro exactamente igual, con algunas mejoras metodológicas. La fuente de las anotaciones pasó a ser la revista El Gráfico. Cada fecha pasó a ocupar una página entera. Se incorporaron datos sobre el árbitro, los autores de los goles y los expulsados de cada partido. Se comenzó a indicar al equipo puntero del campeonato con microfibra roja. Se agregó una calificación cualitativa de los partidos que iba de “malo” a “excelente”, pasando por “mediocre”, “discreto”, “intenso”, “bueno” y “muy bueno”. En marzo de 1995, cuando mis papás compraron la primera computadora de la casa, empecé a escribir las anotaciones en documentos de Word, que luego imprimía y pegaba en el cuaderno. El método moderno duró solamente 7 fechas, hasta la 12ª del torneo clausura de la temporada 1994/1995 en que abandoné la computadora y el cuaderno Gloria y mudé las anotaciones a una carpeta número 3 con ganchos. La carpeta se mantuvo por muchos años durante los cuales entré en la escuela secundaria, me enamoré por primera vez, vi salir campeón a River de la Copa Libertadores*, me peleé con mis amigos de la adolescencia, terminé la escuela y empecé la facultad. El método de las anotaciones dejó de evolucionar y se mantuvo en su fase más avanzada hasta el final. Cada semana, sacaba la misma calculadora blanca Sharp de la mesa de luz, abría la carpeta y la revista El Gráfico en la sección del resumen de la fecha, cargaba los datos en la carpeta durante casi una hora. La rutina era tediosa pero se justificaba por la satisfacción de llegar a números a los que nadie más había llegado. Nunca compartí las anotaciones con nadie.

A fines del 2000 había empezado la facultad y estaba en período de exámenes. Las anotaciones estaban descuidadas: me quedaban varias fechas del torneo sin hacer. Un día saqué la calculadora, abrí la carpeta y apilé las revistas atrasadas de El Gráfico, pero la tarea me desbordó. Ya no tuve la fuerza para hacerlo.

Fue el proyecto más ambicioso y sistemático de mi vida. Duró nueve años. Empezó el 23 de febrero de 1992, con la primera fecha del torneo clausura de la temporada 1991/1992 del campeonato de primera división de fútbol de Argentina. Con un poco más de ganas, podía haber seguido hasta hoy. Los cuadernos todavía los guardo.

 

*Nota de agosto de 2015: hace unos días vi salir campeón a River de la Copa Libertadores de nuevo, aunque la distancia entre ambas experiencias no pudo haber sido más grande. Aquella vez fue algo importante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *